Más de cinco siglos después de la expulsión de los judíos de España, supone un privilegio pasear por las calles de la judería de Girona y sentir el rumor de una época que viene sigilosamente a nuestro encuentro. No cuesta nada cerrar los ojos e imaginar el año 1480 -época de conversiones y delaciones- y escuchar el ajetreo de sus calles -ahora las tuyas-, el ir y venir de su gente, peleteros, tejedores, médicos y mercaderes, personas que vivían en carne propia la decadencia de su propio mundo.

Os propongo realizar un viaje personal de la mano de un médico ejemplar del siglo XV, conocido como Astruc Abraham des Portal, miembro de una familia influyente, vinculada durante más de cinco generaciones a la medicina.

Piedras que nos hablan a través de sus antiguos moradores, puertas aparentemente cerradas que terminan abriéndose por medio de historias personales como la del médico de Girona. Vivir el Call a través de sus muros no es una sensación que nace de la lectura o de un sueño lejano, sino de una realidad que brota de la misma piedra, de los adoquines, de los hierros forjados, de la calle de la Força o del callejón Hernández -hoy tapiado y sólo visible desde el Museo de Historia de los Judíos de Girona-. Y es hoy, tras siglos de espera, cuando una de esas puertas, la de Astruc Abraham des Portal, aquella misma que él franqueara por última vez un día cualquiera del verano de 1492, se abre de nuevo. De hecho fue la primavera pasada, cuando durante unas obras que se llevaron a cabo en los lavabos del museo se descubrió una puerta  fechada entre el siglo XIII y comienzos del siglo XIV; la puerta de Astruc Abraham. Tras la primera prospección arqueológica se certificó que la casa había sufrido un grave incendio a finales del siglo XIV, que coincide con el asalto al Call en el verano de 1391, y que refrenda la magnitud de aquella razia devastadora. Astruc Abraham no sufrió en carne propia aquel asalto, fueron sus padres y abuelos quienes lo vivieron, en realidad, él forma parte de una generación ya debilitada, sabedora de que los años dorados de la convivencia quedaban atrás.

Al contrario de muchos médicos judíos de su época, Astruc permaneció fiel a su fe, desestimando una y otra vez la conversión a pesar de que ese acto le hubiese facilitado la vida. Así lo hizo uno de sus contemporáneos, el afamado Llorenç Badós, médico de la corte del rey Ferran II y vecino de la calle de la Força, el cual vio en la conversión su salvación definitiva. Sin embargo, años más tarde en 1503, fue condenado post mortem por la Inquisición.

Por su parte, completamente a contracorriente, contrajo matrimonio con Na Bonadona, judía como él de Girona, y formó una familia. Su casa, que lindaba con el patio de la sinagoga, se abría al mundo desde el callejón Hernández, por entonces rebosante de vida. En un contexto de extrema dificultad y con un Call maltrecho intentó sobreponerse ejerciendo la medicina. Los primeros años, y a pesar de las escaseces, el prestigio de su familia lo salvó, conservando buenos clientes, algunos de ellos cristianos. Sin embargo, su entusiasmo se apagó definitivamente el 31 de marzo de 1492, cuando los Reyes Católicos, lsabel I de Castilla y Fernando II de Aragón firman el acta de expulsión de los judíos. Cuatro meses después, en el mes de julio, los representantes de la judería de Girona se vieron obligados a vender dos de las sinagogas – una de ellas ya en ruinas – a particulares cristianos. Astruc hace lo propio y vende su casa por 60 libras, y a finales del verano se lleva consigo su mundo, su familia, sus libros hacia un exilio sin retorno.  O tal vez no; hoy pienso que tal vez su mundo, el mundo de Astruc Abraham des Portal sigue perviviendo en las calles del Call de Girona.

Pasear por el Call exige un compromiso con aquel mundo; a medida que te adentras por los entresijos del barrio crece en ti la sensación de encontrarte en un espacio tremendamente íntimo y personal, donde el paso del tiempo ha firmado un pacto de no agresión con el olvido. El encuentro con la huella de una mezuzah (מְזוּזָה) en la calle de la Força hace el resto, piedras que hablan y puertas que se abren de un barrio que te susurra al oído historias del pasado.

NOTAS
Astruc Abraham des Portal era descendiente de una familia de médicos judíos que se documenta en tierras de Girona desde los años veinte del siglo XIV (el primero documentado es Mossé Abraham des Portal, que ejerció la medicina en Girona y Besalú en 1324 ) y que cuenta con cinco generaciones dedicadas a las artes médicas. Era nieto o bisnieto del médico judío Natán Mossé des Portal, y como él , posiblemente estaba emparentado con la importante familia de médicos de Nathan de Arles. Del abuelo se conserva el inventario de los libros que poseía en su biblioteca particular en 1410 . Entre los 127 títulos , muchos son relativos a medicina ya la astronomía.
TERMINOLOGÍA
La mezuzá (del hebreo מְזוּזָה, «jamba de la puerta»; plural mezuzot) es un pergamino que tiene escrito dos versículos de la Toráh; el Shemá Israel” (שְׁמַע יִשְׂרָאֵל, “Escucha, oh Israel” ) y Vehayá im shamoa (וְהָיָה אִם שָׁמֹעַ, “En caso que me oyéreis”. Se encuentra albergado en una caja -o receptáculo- que es adherido al  marco derecha de los pórticos de las casas y ciudades judías. El precepto de fijar una mezuzá en las puertas de las casas es uno de los más antiguos y arraigados del judaísmo.