Ferias de Besalú

Besalú Medieval (finales de agosto)
Recreación histórica de la ciudad centrada en la vida medieval del condado de Besalú.

Feria dela Ratafia (primeros de septiembre)
Mercado artesanal típico catalán.

Besalú Ciudad Judía (primeros de marzo)
Recreación histórica de la ciudad centrada en la comunidad judía medieval de Besalú.

LiberisLiber (primeros de octubre)
Feria de Editoriales Independientes.

Besalú no es sólo una de las ciudades medievales mejor conservadas de Europa, sino también un lugar donde se puede experimentar la magia de la antigua urbe de un condado cosmopolita, en la que se concentraban, eruditos, médicos, comerciantes, cómicos, juglares y trovadores en busca de los favores de la corte y de sus nobles. Es allí, aproximadamente en el año 1210, donde nacen esos versos que me recitaron un día al oído, y que fueron libremente traducidos de una canción de Ramón Vidal de Besalú (1196 – 1252), un enamoradizo trovador  judío conocido por haber escrito el primer tratado sobre poesía romance: “Rasós (reglas) de trobar”. Besalú se descubre como algo más que una ciudad monumental para visitar, es una ciudad para vivirla, sentirla y escuchar sus sonidos. El trascurrir de las aguas del río y el balanceo de los árboles, los ecos de sus callejuelas, los aromas de la mítica y jugosa ternera de la “Taverna del Seny”, después de ser asada con la paciencia de todo un día; hasta las músicas de sus diversos festivales anuales, como el de Jazz o las audiciones de Sardanas del mes de agosto. La Sardana, danza catalana, silenciosa y rítmica que une a quien la baila y crea lazos fuertes entre quienes la comparten, perfecta para ser sentida. Ya nos aleccionaba en el siglo XIII Ramón Vidal cuando decía que el público debe entender lo que se canta y debe mantener silencio durante el canto, pues:

“todas las personas desean escuchar canciones de trovadores y componer canciones, incluyendo a los cristianos, sarracenos, judíos, emperadores, príncipes, reyes, duques, condes, vizcondes, hidalgos y caballeros, clérigos, burgueses y villanos”;

Toda una técnica de cortejo, porque la ciudad, bajo sus portales de travertino y roca calcárea, además de enamorarte es un lugar donde enamorarse. Algún ciudadano también nos puede enseñar cosas inimaginables, el universo de miniaturas de un mundo imposibles encerrado en el Museo de Miniaturas y Microminiaturas de Besalú, como una caravana de camellos dentro del ojo de una aguja, un conjunto de joyas en la pepita de una manzana o la torre Eiffel sobre una semilla de amapola. No podemos dejar pasar tampoco las diversas actividades culturales y sociales, que comienzan a principios de marzo con la feria “Besalú ciudad judía” y que es una recreación histórica de la vida diaria de su comunidad judía medieval. Las calles de la todo el pueblo hacen un viaje en el tiempo y se instalan en plena Edad Media para ofrecer música sefardí en directo, conferencias, visitas guiadas dramatizadas y gastronomía típica. Una cita realmente inolvidable y tal vez única en Europa. Sin embargo, no es sino desde julio a septiembre cuando Besalú vive su momento de mayor intensidad cultural, con actividades como del primer fin de semana de septiembre, que se se celebra la feria “Besalú Medieval“. La ciudad vuelve mil años atrás para transformar el centro en un escenario histórico y con pinceladas fantásticas que transporta al visitante al antiguo Condado de Besalú. Durante esos días las calles, la gente, las tiendas, los edificios, el paseo fluvial, las murallas, todas las plazas y rincones te llevan al bullicio de un gran capital medieval, engalanada con estandartes, fuegos, pasacalles, música y recitales de poesía; es allí donde entre el romance y el libertinaje, probablemente encontrarás a dos damas indecisas que se disputan el amor de un caballero (quizás tú), y buscarán a otra alma inocente para resolver sus dudas y deseos (otra de las historias de Ramón Vidal de Besalú).