El Pati Verd

Plaça Miquel Santaló s/n
17002 Girona
T: +34 972 21 12 12
@ carlemany@carlemany.es
w: www.carlemany.es

7.5
Aperitivos
8.5
Primer plato
8.5
Plato de fondo
9
Postres
8.5
Bebidas
8
Precio
8
Ubicación

Ahora compartiré con vosotros una sorpresa, que dudo mucho que aquellos que no sean de Girona conozcan: el Restaurante Pati Verd, que al igual que el Índigo se encuentra dentro del hotel Carlemany 4* de Girona.

Con una ubicación un poco oculta dentro del hotel, entrando por la recepción a la izquierda, el Pati Verd es un restaurante gourmet con una decoración acogedora, muy luminosa y rodeado de un paraíso verde de plantas, lo que da su nombre. Podría decir que la primera sensación al entrar fue la de estar en un ambiente íntimo, con una atmósfera formal, pero a la vez moderna.

La presentación de la carta confirmó completamente mis expectativas: servicio y comida a base de platos elegantes y elaborados, que conviven con otros más sencillos, pero con una excelente presentación. El chef Xavi Arrey ha hecho un muy buen trabajo.  La organización y la mezcla de los sabores de sus platos son toda una novedad, hasta cierto punto arriesgada. Con una fuerte influencia de la comida catalana, combina con gran creatividad colores, olores y sabores de Marruecos, Líbano, Grecia e Italia; y los transforma en platos modernos y emocionantes.

Mi degustación en el Pati Verd comenzó con un queso italiano tipo Loretta servido con anchoas, aceitunas kalamata, tomates asados y un toque de hierbas frescas traídas de un pequeño huerto cercano a la cocina. Un plato delicado, refrescante y, aunque parezca sencillo, de muy alto nivel.

Como primero me decidí por el atún fresco hecho a la brasa acompañado con una tempura de verduras y aderezado con granos de pimienta, cristales de sal y gotas de lima verde de Sudamérica. Una mezcla de sabores interesante; muy apropiado como antesala para algún plato de fondo fuerte.

El nivel siguió subiendo, y sorprendentemente me encontré en mi mesa con el tradicional plato tajine de Marruecos que traía un cuscús de pollo y verduras, una tetera con té con nana y un olor que me hacía recordar a la comida tradicional marroquí. Es decir, excelente sabor, mucha cantidad y un muy buen olor; cosas que solo se pueden conseguir con materia prima fresca y de primera calidad. Es un plato tan generoso que os recomiendo compartir.

Para acabar, y aunque mi cuerpo me pedía un ligero descanso, la tarta tatín de piña con flores de violeta y ramas de vainilla natural, acompañada por separado por dos sorbetes diferentes sabores, fue una tentación muy difícil de resistir. Un broche de oro para una comida que ahora que escribo este artículo, puedo decir que fue una experiencia especial.

Al final de la comida me invitaron a pasar al lugar más sagrado e importante de un restaurante, a su cocina, y a comentar mi experiencia con  el chef a cargo de todo ese paseo por varios países que hice desde mi mesa. Conocer a Xavi Arrey me dejó impresionada; es un profesional que hace viajes de exploraciones culinarias por varias partes del mundo, cuenta con una experiencia en las mejores cocinas de Europa; y lo mejor de todo: comparte sus años de vivencias en Italia, Marruecos o Francia a través de sus platos.

En el Pati Verd, no solo se come, sino que se viaja a varios países, y como escuche a un cliente cercano a mi mesa, siempre en primera clase. Precio aproximado 45€ persona.