Casa Cundaro

Pujada de la Catedral 7
Girona 17001.
T: +34 972 22 35 83
@: info@casacundaro.com
www.casacundaro.com

9
Ubicación
7.5
Instalaciones
7.5
Habitaciones
8
Desayuno
8
Servicio
7
Precio

La Catedral de Girona se erige magnífica en la cima de sus escalinatas interminables no aptas para cardíacos. Fue junto a ella (no la que vemos ahora, sino la primigenia) que se construyó la primera sinagoga de la ciudad. Fue fundada por los primeros pobladores judíos de Girona y su datación es de alrededor del año 880 del calendario gregoriano, por lo que podría ser la sinagoga más antigua de Catalunya. No imaginemos un templo magnífico, ni mucho menos. Según los historiadores se trataba de una casa o pequeña construcción reutilizada para fines religiosos.

Muy cerca de allí, y tomando la calle “Pujada de la Catedral” nos encontraremos con otro recinto de fuerte conexión con el pasado judío de la ciudad: La Casa Cundaro. Un alojamiento que es mucho más que un hotel con encanto. Las piedras grandes, de colores cálidos, invaden la fachada detrás de la cual se adivina un patio interior. Las habitaciones son ideales para parejas que buscan una escapada romántica, sin lujos, pero con un toque de distinción rústica. El desayuno (artesanal y casero) se sirve a pocos metros de allí, en el Hotel Historic. Todo está concebido para que el visitante se sienta libre de gestionar sus propios tiempos y diseñar su descanso a medida. La Casa Cundaro forma parte del entramado urbano típico del Call, con su laberinto de callejuelas y peldaños desgastados, pequeñas ventanas de hierro y puertas de madera.

Pero lo que realmente fascina de este establecimiento es el tesoro que se esconde detrás de sus muros. Basta con aventurarse hacia el patio central para descubrir allí, entre las rocas que gobiernan el espacio, la huella que ha dejado una mezuzá. La piedra está colocada en tiempos posteriores y seguramente quien construyó el muro ignoraba por completo el origen de aquella extraña ranura labrada sobre la piedra. Supimos no hace mucho realizaron una cata arqueológica en el mismo centro del patio, encontrándose debajo de escombros y tierra varias vasijas pertenecientes a una cocina judía medieval. Una de dichas piezas se conserva en el Hotel Historic. Basta con solicitarle al amable director del establecimiento que nos enseñe la pequeña vajilla, para poder tocarla y contemplarla. 700 años de historia en nuestras propias manos.

Sin embargo, el misterio no se limita a solo a este hallazgo. Una puerta ligera y fácil de abrir nos conduce al pasado medieval de la casa particular de los propietarios del hotel: la Casa Laporta. Toneladas de escombros se han desechado para poder recuperar la estructura de varias casas judías que hoy forman parte de un mismo conjunto. Recorriendo la estancia se percibe la densidad del pasado histórico del lugar, y se puede llegar a apreciar con un poco de imaginacion la liviana cotidianidad de los judíos que habitaron aquellas pequeñas residencias. Por lo general, las casas del Call contaban con ventanas muy pequeñas (o directamente tapiadas), suelos de guijarros y cantos rodados, así como un aspecto exterior humilde que en ocasiones escondía una suntuosidad interior insospechada. Dentro de la Casa Laporta se puede apreciar “un sótano con las estructuras medievales de un cruce de callejuelas del Call, en las cuales se abrieron en su día las puertas de casas de judíos”, según afirman los investigadores. En las antiguas puertas aún se distinguen los cincelados para la colocación de la mezuzá en su lugar original. En nuestro recorrido descubriremos también el lugar donde comían los animales y el mercado que agitaba las mañanas.

Todo está allí detenido en el tiempo, murmurando en nuestros oídos los ecos del pasado. Pasadizos, huellas de antiguas escaleras, y una ventana en la que imaginamos a una joven judía enamorada, susurrando frases melancólicas a su amado en el balcón. (¿Tal vez él era pobre y ella rica?). La fantasía se dispara caminando dentro de aquellos antiguos hogares en el corazón del Call. Quizás los propietarios de aquellas casas recibieran entre sus paredes a personajes como el cabalista Bonastruc Ça Porta (Nahmánides), Jacob ben Sheshet o Ezra de Gerona, o quizás no; pero lo que si es seguro, es que si esas paredes hablasen, serían una fuente inagotable de conocimiento, de tradición, de historia. Y lo mejor de todo, ahora al alcance de nuestras manos.

Recomendación

Durante la semana de Flors du Temps, la Casa Laporta escenifica en su recinto el amueblado y los objetos de una típica casa judía medieval. ¡Visita obligatoria!.

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