La mikvé

Calle de Pont Vell s/n
Besalú 17850
T: +34 972 59 1240
@: turisme@besalu.cat

Solo visitas guiadas
de 11:00 a 18:30 horas
Idiomas: CAT, ESP, EN y FR

No es necesario reservar

El encanto que desprende Besalú con de poco más de 2.000 habitantes es algo casi mágico, sobretodo para quien la visita por primera vez. Llegar y ver el increíble puente fortificado, cruzar los grandes arcos de piedra, caminar por sus estrechas callejuelas…es como poder mirar a través de una ventana al pasado. Besalú es historia pura. Cada rincón de esta villa condal tiene una historia o una leyenda que contarnos; aunque si tuviera que elegir una entre todas ella, un símbolo de este enclave medieval, sería sin lugar a dudas su mikvé…! Su maravillosa y fabulosamente bien conservada mikvé de estilo románico.

La última vez que la visité tuve la oportunidad de contar con una guía local que me explicó al detalle todo lo relacionado con esta construcción única en España. Y es que, hasta ahora, no se ha hallado ninguna otra en toda la península que estuviera tan bien conservada.

La mikvé de Besalú fue descubierta de casualidad en 1964 durante unas excavaciones que un vecino de la ciudad, Esteve Arboix, realizaba en la zona. Arboix dio primero con la bóveda de piedra, y enseguida descubrió el resto de la construcción rellena de tierra y arena generada por distintas inundaciones del río a lo largo del tiempo. A pesar de que su descubrimiento oficial está fechado en 1964, los miembros más veteranos de la población aseguran que esa “cueva” era utilizada para resguardarse de los bombardeos durante la Guerra Civil española. Después del descubrimiento, diversos rabinos franceses tuvieron que confirmar que, efectivamente, el hallazgo se trataba de una auténtica mikvé. Así fue como dos años más tarde, en 1966, fue declarada Conjunto Histórico y Artístico Nacional. Besalú había descubierto un auténtico diamante en bruto que databa del siglo XII, su joya de la corona.

Bajar por sus 36 escalones desde la plaza pública hasta el lugar de captación de las aguas corrientes es una experiencia única. A medida que uno va descendiendo se nota poco a poco como el aire refresca y crea un ambiente diferente, casi espiritual. Su excelente estado de conservación se debe, según los expertos, a las cualidades de las arenas del río que lo cubrieron durante años.

Está en tan buen estado que incluso se puede observar como en el tercero de los peldaños de acceso a la piscina se aprecia todavía el orificio que servía para controlar el nivel del agua, ya que la filtración se producía de manera natural.

La guía me comentó que en diferentes momentos del año se muestra la mikvé llena e iluminada, lo que proporciona un aspecto aún más impresionante e imponente a esta joya de la historia judía de Sefarad. Sin lugar a dudas, una visita obligada y recomendable para aquellos que al igual que yo, compartan una misma sensación: la de añorar algo que nunca conocimos, pero que sabemos que existe, que se puede visitar y lo mejor de todo, que se encuentra a poco más de una hora de Barcelona, y en pleno centro de Besalú.

TERMINOLOGÍA
1. La mikvé (en hebreo מִקְוֶה / מקווה) es el espacio donde se realizan los baños de purificación que prescribe el judaísmo. Es un lugar que reúne aguas de origen natural, como el agua de lluvia, de un río o de un manantial. De hecho, se trata de una pequeña piscina que está unida a una fuente de aguas naturales que fueron recolectadas en forma natural, a las que se les agrega luego agua limpia y templada. Puede ser utilizada tanto por hombres como por mujeres, aunque hoy en día solo las mujeres conservan la obligación de utilizar la mikvé en forma ritual siete días después de la culminación de cada ciclo menstrual.