La sinagoga de Besalú

Calle de Pont Vell s/n
Besalú 17850
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@: turisme@besalu.cat

Visita libre

¿Alguien ha asistido a una boda judía? Su rito puede hacer de la ceremonia uno de los actos más solemnes y líricos que hayas asistido, y si esté se hace en un entorno excepcional, como es en las cercanías del río Fluvià, con las románticas vistas hacia el puente fortificado de 8 arcos de Besalú, la emotividad puede desbordarnos.

A mediados de 1340, las familias de Ishaq Bonastruc y Abraham des Castlar, ciudadanos de Besalú, probablemente se congregaron para que dos miembros de sus familias se uniesen en matrimonio en el patio de la sinagoga de esta población, de la que hoy apenas quedan restos visibles, pero sí un espacio de recuerdo de aire casi sagrado (antiguamente conocido como “plaça dels jueus”). Hoy, aproximadamente 700 años después, de nuevo, una pareja ocupa ese espacio casi vacío, bajo una chuppah (חוּפָּה) de ramas de olivo y chopos frente a los restos del muro que marca la que sería la entrada de la antigua sinagoga de Besalú; a sus espaldas, delimitando el sudoeste, el río y el puente, como un símbolo de unión de dos tierras, el matrimonio.

Curiosamente cuenta la leyenda que la sinagoga de Besalú, que se alzaba sobre la aún preciosa e intacta mikvé, con su patio de vistas al río y la escuela que lindaba al este, se había construido abierta como un mirador privilegiado en uno de los extremos de la ciudad, para que nadie la pudiese atravesar o utilizar como atajo, porque, según mandaba la tradición y como signo de respeto, nadie debía entrar por una de sus puertas y salir por otra para acortar el trayecto. Historia, cierta o no, que seguro fue aprobada por el Rey catalán, Jaume I “el Conquistador”, cuando concedió el privilegio de su construcción el 4 de octubre de 1264.

A pesar del paso del tiempo, aún se conserva muy bien el camino que iba desde el patio de la sinagoga hasta el “portal dels jueus”, una salida directa del Call abierta en la muralla medieval de la ciudad que conectaba con el “camí de ronda”, camino que recorre la ciudad de forma paralela al río, y que hoy recorren nuestra pareja de recién casados, vestidos de puro lino e hilo blanco, con la algarabía de los invitados y la música que les conduce para el banquete y las danzas, en una serena explanada de encinas, robles y hayas, bañada por el Fluvià…un paraje a los pies del viejo hospital románico, frente al antiguo palacio de la ahora lejana familia Astruc.

Hay muchas sinagogas que mantienen siempre una luz encendida denominada Ner Tamid (נֵר תָּמִיד) o luz eterna, frente al Hejal (היכל) o Arca Sagrada lugar en la cual se guardan los rollos de la Torá. En ésta, apenas quedan restos de donde se alzó aquella pared orientada hacia Jerusalén, y apenas oiremos un rezo o una plegaria de un turista con raíces sefardíes; pero en este lugar, para algunos, mágico, la luminosidad del sol ámbar de estas tierras, y su destello sobre las calizas piedras de la otrora sinagoga de Besalú, es la apariencia de un espejismo de luz permanente, que abrasa cualquier miedo, y que reconforta como la luz que guía el camino en la oscuridad; la silueta de una sinagoga no olvidada, que sin duda hay que visitar.

TERMINOLOGÍA
1. Una chuppah (חוּפָּה‎, pl. חוּפּוֹת, chuppot), es un paleo debajo el cual una pareja judía se coloca durante la ceremonia del matrimonio. Consiste en un trozo de tela, normalmente un talit, sujetado por cuatro varas. Simboliza la casa que una pareja tiene que construir estando junta.

2. La ner tamid (נֵר תָּמִיד) o luz eterna es una antorcha que suele ubicarse dentro de las sinagogas. Su llama no se apaga nunca, simbolizando la lámpara occidental que estaba ubicada dentro del Templo de Jerusalén,  la eternidad de D.os y la fe del pueblo judío. Tanto los asquenazis como los sefardís comparten este elemento en sus edificios religiosos, aunque con pequeñas diferencias. En ambos casos, la luz eterna suele colgarse en el muro más cercano a Jerusalén, sobre el arca santa (aron hakodesh – אָרוֹן קׄדֶשׁ según la rama asquenazí y hejal – הֵיכָל según la sefaradí).