La cocina de Gran Canaria fusiona influencias españolas, africanas y latinoamericanas en un conjunto delicioso y singular. Del marisco a las frutas tropicales y las especias aromáticas, los ingredientes insulares constituyen la columna vertebral de su gastronomía.
Clásicos imprescindibles
En cuanto a platos tradicionales, las papas arrugadas son obligatorias: patatas cocidas con sal marina y servidas con el emblemático mojo. Este aderezo —ajo, aceite de oliva, vinagre y especias— realza el sabor salino de las papas con un toque ácido irresistible. Otro favorito es la ropa vieja, guiso de origen sefardí judío con carne desmechada, garbanzos, patatas, tomate y pimiento. Cocinado lentamente, resulta reconfortante y sabroso.
El nombre —«ropa vieja»— alude a la leyenda de un judío sefardí pobre que, con restos de carne y verduras, creó un plato nutritivo y exquisito que perdura siglos después. Con el tiempo, la ropa vieja se adaptó a los ingredientes canarios y se convirtió en reflejo de la identidad insular, con especias locales y carne de vacuno abundante en la isla. De postre, bienmesabe —crema densa de almendra, miel, huevo y ron— o las truchas de Navidad —empanadillas hojaldradas rellenas de batata y almendra— cierran la comida con dulzor único.
Dónde comer La isla alterna restaurantes tradicionales de pueblo con propuestas modernas frente al mar. Algunos imprescindibles:
- Restaurante El Alpendre de Félix: En Tejeda, El Alpendre eleva la cocina canaria con toques actuales. Conejo en salmorejo y escaldón de gofio se elaboran con producto local y mucho cariño.
- Casa Montesdeoca: En Vegueta, Las Palmas, Casa Montesdeoca ofrece elegancia y lo mejor de la cocina canaria. Chipirones rellenos y cochinillo negro en un ambiente perfecto para ocasiones especiales.
- La Aquarela: En Mogán, restaurante con estrella Michelin frente al mar. La Aquarela utiliza hasta el 85 % de producto local en sus menús degustación —Fish Lovers, Tierra y Experiencia—. Cocina excelente y vistas inmejorables.
La escena gastronómica de Gran Canaria tiene oferta para todos los gustos: desde platos tradicionales a fusiones contemporáneas. Quien se tome la molestia de saborearla quedará conquistado por una cocina de nivel mundial.







