A 2.230 metros de altitud, Santa Lucía de Tirajana se presenta como mirador privilegiado sobre los barrancos y el paisaje sereno del interior de Gran Canaria.
A diferencia de los destinos más concurridos, ofrece un entorno tranquilo donde conectar con los vecinos, explorar patrimonio histórico y sumergirse en la cultura de un pueblo con encanto.
El recorrido arranca en el casco histórico: calles empedradas y casas blancas con detalles de piedra dibujan una estampa de postal. El núcleo lo ocupa la iglesia de Santa Lucía, del siglo XVIII, ejemplo sobresaliente de arquitectura canaria con su fachada de sillería labrada.
A pocos pasos, el Museo Fortaleza El Hao —antigua fortaleza defensiva— exhibe piezas arqueológicas que permiten asomarse a la historia prehispánica de la isla.
Otro imprescindible es la Fortaleza de Ansite, laberinto de cuevas en lo alto de los acantilados. Viviendas, silos y necrópolis guanches convierten el lugar en uno de los últimos bastiones indígenas durante la conquista de 1483. Las vistas al barranco de Tirajana son espectaculares.
Para quienes buscan costa, Pozo Izquierdo —a pocos minutos— cambia de registro. Sus vientos constantes lo convierten en sede habitual del Campeonato del Mundo de Windsurf y alberga el Centro Internacional de Windsurf.
Fiestas y tradiciones
Santa Lucía de Tirajana vive con orgullo su patrimonio cultural. El 13 de diciembre celebra la fiesta de su patrona con procesiones, coronación de La Lucia —versión local y sueca— y música tradicional.
El domingo siguiente, Día del Labrador, honra a la Virgen del Rosario: miles de vecinos visten trajes típicos y las calles se llenan de carretas con queso de cabra, chicharrones y sardinas fritas con miel.
Gastronomía local
La fértil tierra regala aceitunas y aceite de oliva de gran calidad, miel, hortalizas —tomates, pepinos, pimientos— y frutas que se convierten en originales mermeladas: higo chumbo con plátano o aloe con guayaba. El mercado dominical del casco antiguo concentra lo mejor de la producción junto a comida callejera.
Imprescindibles: el mojo de aceite, ajo y pimiento; el sancocho; los bollos de manteca y el mejunje —ron, miel y hierbas— que no falta en el Día del Labrador.
Santa Lucía de Tirajana combina historia, cultura y naturaleza. Sus fortalezas prehispánicas, tradiciones vivas y cocina singular ofrecen una escapada memorable lejos de las rutas más turísticas, en el corazón auténtico de Gran Canaria.
Martes a domingo de 10:00 a 17:00 h (última entrada 16:00 h). Lunes cerrado.
Entrada general: 4 €.
Visitas guiadas con reserva previa en vi*****@******na.com. Mínimo 12 personas. Duración 1,5-2 h.
Dirección: KM 9 La Sorrueda, GC-651, 1, 35280 Santa Lucía de Tirajana
Teléfono: +34 928 798 580
Email: mu**************@***il.com
Web: www.tibicena.com







