La ocupación nazi en Francia y la urgencia de huir de lo que se conoce como la “Solución Final a la Cuestión Judía” —objetivo estatal del régimen en 1941— impulsaron a unos 65.000 personas a atravesar los Pirineos en condiciones extremas. Judíos de todas las edades, exiliados políticos y aviadores aliados abatidos intentaron cruzar España desde 1939 para regresar a Gran Bretaña o embarcar hacia Estados Unidos.
El municipio de Sort, en Cataluña y próximo a la frontera con Francia, actuó como uno de los puntos de tránsito para quienes tomaron las rutas pirenaicas del Pallars Sobirà o el Vall d’Aran para ingresar en territorio español. Constituyó una escala casi obligatoria, dada la vigilancia estricta del ejército franquista en los Pirineos catalanes desde 1939. El fin: vigilar las acciones de la resistencia maquis y bloquear la entrada de elementos “indeseables”.
El proceso de detención se repetía en la mayoría de casos: captura en minutos tras pisar suelo español, seguida de reclusión en la prisión de Sort a la espera de resolución del Tribunal Provincial de Lleida.
El encierro se prolongaba varias semanas, y el destino de cada detenido variaba según circunstancias. Para oficiales aliados, la detención inicial en la cárcel daba paso a traslados a hoteles locales como el antiguo Hotel Pessets. Generalmente, la Cruz Roja —con mediación de embajadas estadounidense o británica— facilitaba su salida de España.
No todos corrían igual suerte. Judíos y refugiados políticos enfrentaban las peores vicisitudes: hombres recluidos en la prisión de Sort, mujeres y niños alojados en pensiones o domicilios particulares, con compromisos de pago posterior.
Con solo 24 metros cuadrados, este centro de detención se saturaba con frecuencia por una población flotante superior a las 50 personas. Semanas después, por orden judicial, algunos salían en libertad, otros eran derivados a campos de concentración estatales y los no reclamados, deportados a la Francia ocupada.
Archivos originales estiman que entre 1939 y 1944 pasaron por la prisión de Sort 2.660 exiliados: franceses (1.288), canadienses (407) y polacos (235). Aquellas sendas, itinerarios y relatos conforman hoy las denominadas “Rutas de la Libertad”.
El Museo
Desde 2007, la cárcel reabrió como museo gratuito que evoca las penurias y periplos de cuantos la transitaron. El Museo de la Prisión de Sort exhibe a diario documentos, fotografías y restos militares originales de la época.
Representa una visita imprescindible —breve pero reveladora— que demuestra cómo los Pirineos catalanes atesoran más que paisajes: memoria histórica y rutas de evasión de la Segunda Guerra Mundial. Si me preguntan por mis impresiones, las resumo en dos términos: minúscula y colosal.
Minúscula por sus dimensiones y el escaso conocimiento público de sus repercusiones; colosal por las 2.660 historias individuales —con nombre y apellido— que se inscriben en sus paredes. Relatos que ilustran cómo, en escenarios de máxima desesperación e injusticia, la esperanza y la generosidad reafirman la condición humana.
Verano (del 23 de junio al 15 de septiembre):
Martes a viernes de 18:00 a 20:00 h.
Sábado: 12:00-14:00 h. y 18:00 a 20:00 h.
Domingo: 12:00-14:00 h.
Resto del año:
Sábado: de 12:00 a 14:00 h. y de 18:00 a 20:00 h.
Domingo: de 12:00 a 14:00 h.
Teléfono: +34 973 620 010
Email: mu***@***************at.cat
Web: camidelallibertat.sort.cat






